ECONOMÍA: Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 21 de junio de 2018..

1. EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA RECIENTE Y PERSPECTIVAS

La presente Sección fue elaborada por las Direcciones Generales de Investigación Económica y de Operaciones de Banca Central, ambas del Banco de México.

1.1. Actividad económica mundial

Los indicadores disponibles sugieren que la economía mundial aumentó su ritmo de expansión durante el segundo trimestre de 2018, reflejando el hecho de que en algunas de las principales economías se disiparon los factores que afectaron temporalmente su crecimiento al inicio del año. No obstante, la actividad de las principales economías avanzadas ha empezado a mostrar indicios de divergencia: en Estados Unidos se estima un repunte más fuerte para el segundo trimestre, mientras que en el resto de dichas economías la recuperación parecería ser más débil de lo que se anticipaba hace unos meses. Asimismo, el ritmo de expansión en las economías emergentes también se ha dado de manera diferenciada. En este entorno, aunque las perspectivas de una recuperación de la actividad económica mundial para 2018 y 2019 prácticamente no se han modificado, en el corto plazo ha aumentado la incertidumbre, al tiempo que se han acentuado los riesgos a la baja para el mediano plazo, destacando entre estos los siguientes: un aumento de las medidas proteccionistas que pudiera afectar el ciclo de expansión del comercio y la inversión, un posible apretamiento en las condiciones financieras derivado de sorpresas inflacionarias, y un escalamiento de riesgos geopolíticos en diversas regiones.

Estados Unidos

En Estados Unidos, los indicadores de demanda sugieren un fuerte repunte del crecimiento del PIB en el segundo trimestre de 2018. Esto se ve manifestado en la importante recuperación que presentó el consumo privado en abril, así como por el comportamiento de los pedidos de bienes de capital y otros indicadores prospectivos, que señalan que la inversión de los negocios continuó con la reactivación observada desde finales del año pasado. El panorama para el crecimiento de esa economía en el corto plazo está apoyado en la confianza de los hogares y la favorable evolución del empleo y del ingreso, así como en la continua expansión de la demanda externa, las condiciones financieras aún acomodaticias y los efectos de la reforma tributaria aprobada a finales del año pasado.  Cabe destacar que esto último, en un contexto de baja holgura, puede conducir a mayores presiones sobre la inflación.

La producción industrial de Estados Unidos se contrajo 0.1% a tasa mensual en mayo, debido, en parte, a factores transitorios. En efecto, la caída de la producción manufacturera reflejó principalmente la contracción de 6.5% en la producción de vehículos y autopartes ocasionada por una explosión en una planta de producción de insumos automotrices. Lo anterior se vio parcialmente contrarrestado por el crecimiento del suministro de electricidad y gas y de la producción minera, la cual mantuvo la expansión que inició desde finales de 2016. Hacia adelante, algunos indicadores prospectivos, tales como el índice Empire State, apuntan hacia un repunte de la actividad manufacturera en junio.

El mercado laboral en Estados Unidos continuó fortaleciéndose en el segundo trimestre. En particular, la nómina no agrícola aumentó en alrededor de 200 mil plazas mensuales en promedio durante los primeros cinco meses del año, incremento por encima del ritmo necesario para cubrir el crecimiento de la fuerza laboral. Lo anterior se tradujo en una disminución adicional en la tasa de desempleo, la cual se ubicó en 3.8% en mayo, su menor nivel en cerca de dos décadas. En este entorno, el ritmo de crecimiento de los salarios ha venido aumentando moderadamente.

Zona Euro

En la zona del euro, la información disponible apunta a un repunte del crecimiento en el segundo trimestre, si bien a un ritmo todavía moderado, después de que la economía se expandiera en el primer trimestre a una tasa anualizada de solo 1.5%. Si bien se espera que la recuperación de la demanda interna siga siendo impulsada por el crecimiento del empleo, los elevados niveles de confianza y las condiciones financieras aún acomodaticias, las dudas sobre la posibilidad de que la región mantenga un ritmo de crecimiento superior al potencial han aumentado. En este sentido, en los últimos meses se ha observado un debilitamiento de la producción industrial y de los índices de gerentes de compras.

Japón

En Japón, los indicadores disponibles de comercio, consumo e inversión en equipo son consistentes con un crecimiento moderado en el segundo trimestre del año, luego de que la actividad económica se contrajera a una tasa anualizada de 0.6% en el primer trimestre. No obstante, la debilidad que han mostrado los índices de gerentes de compras sugiere que hacia adelante el crecimiento pudiera ser menor a lo que se anticipaba hace unos meses.

El crecimiento de las economías avanzadas ha seguido reflejándose en un fortalecimiento de los mercados laborales. En efecto, la tasa de desempleo ha continuado disminuyendo, las encuestas a las empresas indican una creciente escasez de mano de obra, y los salarios han venido recuperándose gradualmente.

Economías emergentes

Las economías emergentes han continuado expandiéndose en lo que va de 2018, si bien a un ritmo diferenciado entre regiones. Mientras que el crecimiento de la región asiática ha sido superior al potencial, apoyado por la mayor demanda de China, la actividad económica en Europa emergente se moderó en respuesta a la debilidad registrada en la zona del euro. Las economías emergentes enfrentan mayores riesgos a la baja para el crecimiento ante la posibilidad de que Estados Unidos imponga más aranceles a sus importaciones y de que se observe un endurecimiento en las condiciones financieras globales.

Durante las últimas semanas, los precios internacionales de las materias primas presentaron un comportamiento mixto. Por un lado, luego de la tendencia alcista que presentaron a principios de año, los precios del petróleo disminuyeron ante indicios de que la producción de crudo en Estados Unidos alcance nuevos máximos históricos, así como por las crecientes preocupaciones de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores lleguen a un acuerdo para incrementar la producción de crudo. Asimismo, se observó una caída en los precios de los granos a causa de una mejoría en las condiciones climatológicas. En contraste, los precios de los metales industriales siguieron subiendo después del alza registrada a raíz del anuncio de los aranceles al acero y aluminio por parte de Estados Unidos y ante el temor de que se presente una huelga en Chile en la principal mina productora de cobre del mundo.

1.2. Política monetaria y mercados financieros internacionales

En el contexto anteriormente descrito, la inflación en países avanzados ha mostrado una gradual tendencia al alza desde finales del año pasado, si bien se aprecian diferencias entre países. En particular, la inflación ha mostrado en general un aumento en Estados Unidos y Canadá, mientras que en la zona del euro y Japón se ha mantenido débil y por debajo de las metas de sus bancos centrales. En este entorno, se prevé que los bancos centrales de las principales economías avanzadas continúen con un proceso gradual hacia una postura monetaria más neutral, si bien se anticipa una mayor divergencia en la velocidad en la que dichas instituciones podrían ajustar sus políticas. En efecto, se espera que la Reserva Federal siga elevando su tasa de referencia en los próximos meses, mientras que se anticipa que otros bancos centrales, particularmente el Banco Central Europeo y el Banco de Japón, serán más cautelosos en la normalización de la política monetaria y posiblemente mantengan una postura altamente acomodaticia en el futuro previsible.

Estados Unidos

Como se esperaba, en su reunión de junio la Reserva Federal elevó su tasa de fondos federales en 25 puntos base, hacia un rango de entre 1.75% y 2%. En su comunicado, dicha Institución señaló que la actividad económica se ha venido expandiendo a un ritmo sólido. Asimismo, destacó que incrementos graduales adicionales en su tasa de referencia serían consistentes con un escenario de expansión sostenida de la actividad económica, un mercado laboral fuerte y una inflación cercana a su objetivo simétrico del 2%. Cabe destacar que los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto elevaron sus proyecciones de crecimiento e inflación para 2018, mientras que redujeron su estimación para la tasa de desempleo, esperando que esta última se mantenga por debajo de su nivel de largo plazo durante los próximos tres años. Dicha Institución continuó calificando las condiciones monetarias como acomodaticias, pero eliminó la referencia en torno a que la tasa de fondos federales se ubicará por debajo de su nivel neutral por algún tiempo. Esto es congruente con la revisión al alza de la mediana de sus proyecciones, que ahora sitúa la tasa de fondos federales por encima de la tasa de largo plazo en 2019.

En este contexto, la mediana de las estimaciones sobre la tasa de fondos federales incorpora 2 incrementos adicionales de 25 puntos base por parte de la Reserva Federal durante lo que resta de 2018, proyectando un alza adicional respecto a lo esperado en su reunión de marzo, y 3 alzas durante 2019. De igual modo, los futuros de la tasa de fondos federales incorporan casi por completo dos incrementos adicionales en la tasa de referencia en lo que resta de 2018.

Zona Euro

En su reunión de junio, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sin cambio su tasa de referencia pero modificó su guía futura, al señalar que las tasas de interés se mantendrían en sus niveles actuales cuando menos hasta el verano de 2019, o hasta que sea necesario para asegurar que la inflación se mantenga alineada con su expectativa de un ajuste sostenido hacia su meta. Adicionalmente, el BCE destacó que continuará comprando activos por un monto mensual de 30 mil millones de euros hasta finales de septiembre, y que, sujeto a la evolución de las cifras económicas, anticipa reducir dichas compras a 15 mil millones de euros a partir de esa fecha y hasta diciembre de este año, cuando estima finalizaría dicho programa. Esa Institución señaló también que, si bien los riesgos para el crecimiento de la región están balanceados, ha aumentado la incertidumbre ante la implementación de políticas proteccionistas a nivel global y la persistente volatilidad en los mercados financieros. Como resultado del mensaje del BCE, las expectativas de política monetaria implícitas en instrumentos de mercado se ajustaron de modo que la fecha esperada para el primer aumento de la tasa de referencia se retrasó del primer trimestre de 2019 hacia el tercer o cuarto trimestre del próximo año.

Japón

En su reunión de junio, el Banco de Japón mantuvo su tasa de depósito de corto plazo en -0.1%, su objetivo de la tasa de bonos gubernamentales de largo plazo en 0% y no modificó el monto de su programa de compra de activos. Ese banco central dio una evaluación positiva de la economía, destacando el incremento de las exportaciones, de la inversión y del consumo interno. Sin embargo, reconoció que la inflación se encuentra baja, por lo que reiteró la necesidad de profundizar el análisis acerca de los factores que han evitado que esta suba y de mantener el estímulo monetario para lograr la convergencia de la inflación al objetivo de 2%.

Economías emergentes

En muchas de las economías emergentes, la inflación se mantuvo relativamente baja y, en diversos casos, por debajo de la meta de sus respectivos bancos centrales. No obstante, en un contexto en el que la holgura ha continuado disminuyendo, se ha dado un incremento en los precios de las materias primas y se ha observado una depreciación de sus divisas, los riesgos de una mayor inflación y las presiones para que cada vez más bancos centrales adopten una postura menos acomodaticia se han incrementado. En este sentido, recientemente los bancos centrales de India, Indonesia y Turquía elevaron sus tasas de referencia.

En las últimas semanas, los mercados financieros mostraron periodos de mayor volatilidad y un clima de menor apetito por riesgo, ante la intensificación de algunos factores de riesgo. En particular, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales se acentuaron tras la implementación de aranceles por parte del gobierno estadounidense a la importación de acero y aluminio proveniente de México, Canadá y la Unión Europea, así como a varios productos provenientes de China.

Adicionalmente, en España e Italia se registraron eventos de carácter político que afectaron el desempeño de los mercados de la región. De tal forma, se observó una recomposición de carteras hacia activos más seguros –lo que se reflejó en una caída de diversos índices accionarios, particularmente de las bolsas europeas–, en un comportamiento desfavorable de los mercados de deuda corporativa, y en una apreciación del dólar frente a las principales divisas. Asimismo, a pesar del mayor dinamismo de la actividad económica en y del gradual incremento de la inflación en la mayoría de las economías avanzadas, la búsqueda de activos de menor riesgo se reflejó en una disminución de las tasas de interés de bonos gubernamentales en este conjunto de países, con excepción de las de Italia, las cuales registraron incrementos importantes. Vale la pena destacar que, no obstante la aversión al riesgo en los mercados, las bolsas en Estados Unidos continuaron con una tendencia alcista, alcanzando en algunos casos nuevos máximos históricos. Lo anterior parecería reflejar que prevalece el optimismo respecto al buen dinamismo de la economía estadounidense, a pesar de la prevalencia de diversos riesgos en materia comercial y geopolítica.

Por su parte, en los mercados financieros de países emergentes, en algunos casos se registraron salidas de capitales, siendo particularmente afectados aquellos países con elevados niveles de déficit en cuenta corriente y altas necesidades de financiamiento a corto plazo. Lo anterior se tradujo en que la mayoría de las divisas de las economías emergentes registraran una depreciación considerable y una mayor volatilidad, particularmente en el peso argentino, la lira turca y el rand sudafricano. Asimismo, se observaron incrementos generalizados en las tasas de rendimiento y caídas en los mercados accionarios de este grupo de países. En este contexto, algunos bancos centrales continuaron interviniendo en sus mercados financieros con la intención de aminorar los movimientos adversos en los mismos.

En este sentido, países como Argentina, Brasil e Indonesia intervinieron en sus mercados cambiarios. Adicionalmente, algunos de ellos, como India, Indonesia y Turquía, ajustaron su postura monetaria, incrementando la tasa de referencia.

Hacia adelante, persisten factores de riesgo que podrían generar nuevamente volatilidad en los mercados. En particular, un escalamiento de las políticas proteccionistas podría provocar una desaceleración del comercio y la inversión internacional, lo que pudiera poner en riesgo la fase de expansión actual. A esto se suma la posibilidad de un ritmo de normalización de la política monetaria en economías avanzadas más rápido de lo esperado por los mercados financieros. Además, la alta valuación de algunos activos financieros, el elevado apalancamiento de los hogares y de las empresas en algunos países desarrollados, y la inestabilidad geopolítica, siguen siendo factores de riesgo.

2. EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA MEXICANA

2.1. Mercados en México

En las semanas posteriores a la última decisión de política monetaria del Banco de México, el peso mexicano registró un comportamiento volátil y una depreciación de alrededor de 4.5%. Este desempeño estuvo asociado principalmente a un sentimiento más negativo hacia los mercados financieros de países emergentes en general, en un entorno en el que se acentuó la incertidumbre respecto a la instrumentación de políticas comerciales proteccionistas a nivel global y ante la posibilidad de que la Reserva Federal pudiese acelerar el ritmo de normalización de su postura de política monetaria. En adición a lo anterior, para el caso particular de nuestro país, la falta de acuerdos alrededor del proceso de renegociación del TLCAN y la incertidumbre asociada al proceso electoral también contribuyeron al desempeño negativo de la moneda nacional.

De esta manera, el 15 de junio el tipo de cambio alcanzó un nivel máximo de cotización de 20.96 pesos por dólar, el cual no se observaba desde enero de 2017. Por su parte, las condiciones de operación en el mercado cambiario se deterioraron nuevamente. Así, se presentó una ampliación en los diferenciales de compra-venta, una menor profundidad de mercado y menores volúmenes de operación. Asimismo, las condiciones prospectivas de operación, medidas, por ejemplo, a través de la volatilidad implícita en las opciones de tipo de cambio, también se volvieron a deteriorar.

Por su parte, desde el último anuncio de política monetaria a la fecha, la curva de rendimientos de valores gubernamentales presentó un desempeño negativo, el cual se reflejó en aumentos generalizados de hasta 42 puntos base (p.b.), siendo las tasas de rendimiento de los instrumentos con menor plazo las que presentaron los mayores incrementos. De esta manera, la pendiente de la curva de rendimientos, medida a través del diferencial entre los bonos de 30 y 3 años, mostró un aplanamiento de alrededor de 28 p.b. para ubicarse en niveles de 0 (p.b.), lo cual la sitúa en niveles no observados desde junio de 2007. El ajuste en el mercado de tasas de interés de nuestro país se presentó en un contexto en donde las condiciones de operación se mantuvieron relativamente estables.

Finalmente, las expectativas sobre el nivel de la tasa de referencia de política monetaria implícitas en la estructura de la curva de rendimientos se ubicaron en niveles de 7.67% para la decisión del mes de junio, de 7.82% para agosto y de 8.16% para el cierre del año. Por su parte, el consenso de los principales analistas económicos anticipa un incremento de 25 p.b. en la siguiente decisión de política monetaria.

2.2. Actividad económica y determinantes de la inflación

En el primer trimestre de 2018, el PIB de México continuó mostrando una reactivación, registrando incluso una tasa de crecimiento mayor a la observada el trimestre previo. En particular, las exportaciones manufactureras siguieron mostrando un importante dinamismo y el consumo privado continuó expandiéndose, en tanto que la inversión registró una reactivación. No obstante, indicadores oportunos para el segundo trimestre sugieren cierta desaceleración de la actividad económica.

Si bien en el primer trimestre de 2018 las exportaciones manufactureras, tanto las automotrices como las no automotrices, mostraron una tendencia creciente, en abril estas presentaron una contracción, la cual fue reflejo de disminuciones en las exportaciones dirigidas a Estados Unidos, toda vez que las canalizadas al resto del mundo mantuvieron su dinamismo. Con respecto a la evolución de la demanda interna, en el primer trimestre de 2018, de acuerdo a su indicador mensual, el consumo privado continuó avanzando, impulsado principalmente por el consumo de bienes. Entre los indicadores del consumo más oportunos, aunque de menor cobertura, destacan los ingresos en establecimientos comerciales al por menor, que exhibieron una trayectoria positiva, así como las ventas de vehículos ligeros, que continuaron mostrando un débil desempeño. Por su parte, en el trimestre en su conjunto la inversión mostró cierta recuperación como resultado tanto de la reactivación del gasto en maquinaria y equipo, como del repunte de la construcción que empezó a observarse a finales de 2017. No obstante, la contracción que este agregado presentó en marzo como resultado de una caída en el gasto en construcción apunta a que el avance registrado a principios de año podría haber sido temporal.

En relación a la actividad económica por el lado de la producción, el crecimiento en el primer trimestre de 2018 estuvo apoyado por el dinamismo de las actividades terciarias y por la reactivación de la actividad industrial, si bien esta última mostró cierta pérdida de dinamismo a principios del segundo trimestre. Al desempeño de los servicios en el primer trimestre contribuyeron principalmente los rubros de comercio; servicios educativos y de salud; servicios de transporte e información en medios masivos; y las actividades del gobierno. Por su parte, el comportamiento de la actividad industrial en ese periodo fue reflejo de la trayectoria favorable de la manufactura y de la construcción. No obstante, a inicios del segundo trimestre ambos rubros volvieron a mostrar cierta debilidad. Por su parte, en el periodo enero – abril de 2018, la minería mantuvo una tendencia negativa y continuó ubicándose en niveles particularmente bajos.

Con respecto a la posición cíclica de la economía, diversos indicadores de las condiciones de holgura sugieren que en el primer trimestre de 2018 estas mostraron cierto estrechamiento. En particular, la brecha positiva del producto que excluye el sector petrolero se amplió. A su vez, la tasa de desocupación urbana mantuvo una tendencia decreciente, mientras que la nacional siguió ubicándose en niveles particularmente bajos. Asimismo, el número de puestos de trabajo afiliados al IMSS mantuvo una trayectoria positiva. Por su parte, derivado del comportamiento de la productividad y de la inflación, en el primer trimestre de 2018 los costos de la mano de obra en términos reales para la economía en su conjunto registraron un nivel similar al observado en el último trimestre de 2017.

Al mes de abril de 2018, el financiamiento al sector privado no financiero mostró un repunte en su tasa de crecimiento real anual, en comparación con el cierre de 2017. Ello fue resultado, en buena medida, del sostenido dinamismo del financiamiento a las empresas, particularmente las grandes y, en menor grado, de una incipiente recuperación del crédito a los hogares. El financiamiento externo, por su parte, continuó exhibiendo cierta atonía. Los costos de financiamiento se ubicaron en niveles más elevados en relación con los observados en promedio durante 2017, si bien en meses recientes no han presentado cambios significativos. En tanto, los índices de morosidad se han mantenido en niveles bajos y estables, con excepción de los correspondientes a la cartera de crédito al consumo, los cuales continúan siendo relativamente elevados, si bien han mostrado ciertos indicios de haber detenido el deterioro que venían observando desde finales de 2016. Así, la evidencia sugiere que los mercados de fondos prestables no están enfrentando presiones de demanda.

2.3. Comportamiento y perspectivas de la inflación

Entre abril y mayo de 2018, la inflación general anual continuó disminuyendo al pasar de 4.55 a 4.51%. Este comportamiento se debió a las menores tasas de crecimiento anual que han tenido los precios tanto del componente subyacente, como del no subyacente.

La inflación subyacente anual pasó de 3.71% en abril a 3.69% en mayo como resultado de las acciones de política monetaria y del desvanecimiento de los choques que la afectaron en el pasado. En particular, continuó la disminución en la tasa de variación anual de los precios de las mercancías, especialmente en los de las no alimenticias. En contraste, la tasa de crecimiento anual de los precios de los servicios presentó un aumento marginal asociado al efecto que tuvo el comportamiento de la variación anual de los precios de los servicios turísticos, toda vez que esta presentó una disminución importante en abril como consecuencia de un efecto calendario ocasionado por la fecha en que se celebró la Semana Santa.

Por su parte, la inflación no subyacente disminuyó de 7.07 a 6.99% entre los meses referidos. Al respecto, destacaron las reducciones que han tenido los precios de los productos agropecuarios, las cuales fueron parcialmente contrarrestadas por incrementos en los precios de las gasolinas y del gas

L.P.

Las medianas de las expectativas de inflación de corto plazo provenientes de la encuesta que levanta el Banco de México entre especialistas del sector privado disminuyeron ligeramente entre abril y mayo. En efecto, las medianas correspondientes a las expectativas de inflación general para el cierre de 2018 y 2019 se ajustaron de 3.98 a 3.94% y de 3.58 a 3.55% entre las encuestas de los meses referidos. Asimismo, las correspondientes a los próximos 12 meses con referencia tanto al mes, como al mes siguiente del levantamiento de la encuesta, se ajustaron a la baja de 4.01 a 3.90% y de 3.98 a

3.90%, respectivamente, en el mismo periodo. Por su parte, las medianas correspondientes a las expectativas para el mediano y largo plazos se mantuvieron estables en alrededor de 3.5 por ciento.

Por lo que respecta a las expectativas de inflación implícitas en las cotizaciones de instrumentos de mercado para horizontes de largo plazo (extraídas de instrumentos gubernamentales con vencimiento a 10 años), estas también continuaron ubicándose en niveles cercanos a 3.5%.

La disminución que ha tenido la inflación en los primeros cinco meses de 2018 es congruente con la trayectoria convergente de la inflación hacia su meta prevista en el Informe Trimestral más reciente. Sin embargo, algunos riesgos señalados en la elaboración del pronóstico han comenzado a materializarse, se ha observado una mayor depreciación del tipo de cambio y presiones sobre los precios de las gasolinas y del gas L.P. como resultado de la evolución de sus referencias internacionales. Por otra parte, se estima que los aranceles impuestos por Estados Unidos y las medidas equivalentes anunciadas recientemente por México tengan un impacto limitado y de corta duración sobre la inflación.

En particular, entre los riesgos que enfrenta la inflación destacan los siguientes. Al alza, que la cotización de la moneda nacional continúe presionada en respuesta tanto al entorno de mayores tasas de interés externas y la fortaleza del dólar, como a la incertidumbre asociada a la renegociación del TLCAN y al proceso electoral del presente año. De igual forma, que se presenten choques en los precios de los bienes agropecuarios y presiones al alza en los precios de algunos energéticos. Asimismo, tomando en cuenta las condiciones cíclicas de la economía, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría presionar a la inflación. A la baja, una posible apreciación de la moneda nacional en caso de un resultado favorable de las negociaciones del TLCAN.

3. DECISIÓN DE POLÍTICA MONETARIA

Para guiar sus acciones de política monetaria, la Junta de Gobierno da seguimiento cercano a la evolución de la inflación respecto a su trayectoria prevista, considerando la postura monetaria adoptada y el horizonte en el que esta opera, así como la información disponible de los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazos, incluyendo el balance de riesgos para estos

Considerando que algunos riesgos para la inflación han comenzado a materializarse, y que se ha deteriorado el balance de riesgos para esta, lo cual podría afectar el proceso de convergencia de la inflación a su meta, la Junta de Gobierno decidió por unanimidad incrementar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.75%.

Hacia adelante, la Junta mantendrá una postura monetaria prudente y continuará dando un seguimiento especial al traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios, a la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y a la evolución de las condiciones de holgura en la economía. Ante la presencia y posible persistencia de factores que, por su naturaleza, impliquen un riesgo para la inflación y sus expectativas, la política monetaria se ajustará de manera oportuna y firme para lograr la convergencia de esta a su objetivo de 3% y fortalecer el anclaje de las expectativas de inflación de mediano y largo plazos para que estas alcancen dicha meta.

 

 

 

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