ECONOM√ćA: Resumen Ejecutivo del Informe del III/19 del Banxico.

Agencia GAEAP. 27/11/19.- El Banco de México publicó su Informe Trimestral de actividades correspondiente al periodo de julio a septiembre de 2019. A continuación se presenta un resumen del mismo:

Durante 2019, el Banco de México ha conducido la política monetaria en un entorno de marcada incertidumbre, debido tanto a factores externos, como internos. Respecto de los primeros, ante los efectos de prolongadas tensiones comerciales, mayores riesgos geopolíticos y diversos factores idiosincrásicos, la economía mundial se ha desacelerado y sus perspectivas de crecimiento han seguido revisándose a la baja, ello en un entorno en el que las inflaciones general y subyacente en las principales economías avanzadas permanecen por debajo de las metas de sus respectivos bancos centrales. En este contexto, algunas de estas instituciones han tomado acciones de relajamiento monetario en los últimos meses.

Por su parte, respecto al segundo trimestre, los mercados financieros internacionales presentaron una menor volatilidad, debido principalmente a que se han atenuado las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y reducido la probabilidad de una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea. Las posturas acomodaticias de los principales bancos centrales y las perspectivas de tasas bajas a nivel global han contribuido al mejor desempeño de los mercados financieros internacionales. No obstante, persisten riesgos para la economía global asociados a las tensiones comerciales y factores geopolíticos, así como a la incertidumbre política y social en diversos países, por lo que no puede descartarse un apretamiento en las condiciones financieras, especialmente para las economías emergentes.

En el ámbito interno, los mercados financieros nacionales han tenido un mejor desempeño propiciado por el relajamiento en las condiciones financieras globales. La cotización del peso mexicano mostró cierta apreciación, si bien con episodios de volatilidad, mientras que las tasas de interés de los valores gubernamentales han reflejado los efectos de las menores tasas de interés externas y de las acciones de política monetaria. En adición, como reflejo de la debilidad que han venido presentando los distintos componentes de la demanda agregada, según la revisión más reciente del PIB, en el tercer trimestre de 2019 la actividad económica de México mostró un estancamiento, luego de registrar ligeras caídas consecutivas entre el cuarto trimestre de 2018 y el segundo de 2019. Ello implica la ampliación de las condiciones de holgura de la economía a un ritmo mayor al previsto, en un ambiente en el que diversos riesgos de mediano y largo plazo continúan generando incertidumbre, en detrimento de la inversión y el consumo.

En el período que se reporta la inflación general anual mostró una importante disminución, alcanzando hacia finales del tercer trimestre y principios del cuarto niveles congruentes con el objetivo puntual del Banco de México. Este comportamiento se derivó principalmente de una fuerte reducción de la inflación no subyacente, destacando las menores tasas de variación anual en los precios de los energéticos, si bien las de los productos agropecuarios también disminuyeron. Cabe destacar que la inflación no subyacente había incidido adversamente sobre la inflación general por más de dos años y se caracteriza por su naturaleza más volátil. En contraste, la inflación subyacente anual, que refleja de mejor manera las presiones sobre los precios en la economía, continuó presentando persistencia y se ubicó en un promedio de 3.78% en el tercer trimestre, si bien recientemente mostró cierta reducción. Prevalecen riesgos, tanto al alza como a la baja, para la inflación, por lo que el Banco de México ha seguido una política monetaria prudente, utilizando toda la información disponible y buscando que la postura monetaria conduzca a la convergencia ordenada y sostenida de la inflación hacia su meta en el horizonte de pronóstico previsto, reforzando la confianza en la economía nacional y propiciando un ajuste ordenado en los mercados financieros nacionales y en la actividad económica.

En este contexto, en cada una de sus reuniones de agosto, septiembre y noviembre, la Junta de Gobierno del Banco de México redujo el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 25 puntos base, para llevarla a un nivel de 7.50%. La Junta de Gobierno mencionó que la disminución de la tasa de referencia se llevó a cabo tomando en cuenta los menores niveles que registra la inflación general, así como la mayor amplitud de las condiciones de holgura de la economía y el comportamiento reciente de las curvas de rendimiento externas e internas.

 

En cuanto el escenario macroeconómico previsto por el Banco de México destaca:

Crecimiento de la economía nacional: Las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana para 2019 se revisan de un intervalo de entre 0.2 y 0.7% en el Informe anterior a uno de entre -0.2 y 0.2%, mientras que para 2020 se modifican de un intervalo de entre 1.5 y 2.5% a uno de entre 0.8 y 1.8%. Para 2021 se estima una variación del PIB en un intervalo de entre 1.3 y 2.3%. El ajuste para 2019 incorpora el hecho de que la información más reciente muestra una debilidad de mayor magnitud y duración a la anteriormente prevista, así como la expectativa de que el crecimiento en el cuarto trimestre del año se vea afectado por una menor actividad en el sector automotriz. La revisión para 2020 incorpora un menor nivel esperado para el PIB al cierre de 2019 –lo que, a su vez, genera una menor base para el crecimiento de 2020–. En este contexto, la expansión esperada responde a la expectativa de que se observe una recuperación de los componentes de la demanda interna, si bien más gradual que lo anticipado previamente y en un entorno en el que la previsión del crecimiento de la producción industrial en Estados Unidos también es menor a la anticipada previamente. La expectativa para 2021 supone un escenario inercial congruente con la gradual reactivación de la actividad económica en 2020. Cabe señalar que existe un alto grado de incertidumbre alrededor de estas perspectivas, toda vez que se considera que la economía mexicana continuará enfrentando un entorno complejo en el horizonte de pronóstico.

Con respecto a la posición cíclica de la economía, se sigue esperando que las condiciones de holgura se mantengan relajadas a lo largo del horizonte de pronóstico.

Empleo: Con base en la mayor información disponible y la revisión de las perspectivas de crecimiento, los pronósticos para el número de puestos de trabajo registrados en el IMSS para 2019 se ajustan de un rango de entre 450 y 550 mil puestos de trabajo en el Informe anterior a uno de entre 300 y 370 mil puestos de trabajo. Para 2020 se espera un intervalo de entre 500 y 600 mil puestos de trabajo, mismo que se compara con uno de entre 590 y 690 mil puestos de trabajo en el Informe anterior. Para 2021 se anticipa un intervalo de entre 510 y 610 mil puestos de trabajo.

Cuenta Corriente: Para 2019, se esperan déficits en la balanza comercial y en la cuenta corriente de 0.2 y 5.8 miles de millones de dólares, respectivamente (0.0 y 0.5% del PIB, en el mismo orden), previsiones menores a las reportadas en el Informe anterior de 7.8 y 15.2 miles de millones de dólares, respectivamente (0.6 y 1.2% del PIB, en el mismo orden). A su vez, para 2020 se anticipan déficits en la balanza comercial y en la cuenta corriente de 10.9 y 18.1 miles de millones de dólares, respectivamente (0.8 y 1.4% del PIB, en el mismo orden), cifras que se comparan con las previsiones en el Informe previo de 12.1 y 22.0 miles de millones de dólares, respectivamente (0.9 y 1.6% del PIB, en el mismo orden). Para 2021, se prevén déficits en la balanza comercial y en la cuenta corriente de 15.6 y 23.7 miles de millones de dólares, respectivamente (1.1 y 1.7% del PIB, en el mismo orden).

Balance de riesgos para el crecimiento: En un entorno de marcada incertidumbre, los elementos de riesgo externos e internos que persisten dan lugar a que el balance de riesgos para la actividad económica del país se mantenga sesgado a la baja. Entre los riesgos a la baja en este horizonte destacan:

i. Un agravamiento de las tensiones comerciales que afecte al crecimiento, la inversión y el comercio globales, así como a los mercados financieros internacionales, en detrimento de la actividad económica en México. En este sentido, persiste la posibilidad de que Estados Unidos anuncie acciones en materia comercial en contra de México, posiblemente asociadas con temas no comerciales, lo que afectaría las decisiones de gasto de los consumidores y/o a la inversión. No obstante, este riesgo se ha mitigado.

ii. Que el proceso de ratificación del T-MEC se prolongue en Estados Unidos y Canadá, manteniendo un entorno de incertidumbre y afectando a la inversión.

iii. Que se observen episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales originados por: a) mayores tensiones comerciales a nivel global que den lugar a un menor apetito por riesgo; b) posibles sorpresas inflacionarias que ocasionen aumentos imprevistos en las tasas de referencia de los principales bancos centrales; c) un posible contagio proveniente de otras economías emergentes, particularmente ante un entorno de incertidumbre política y social en diversos países; o d) acontecimientos geopolíticos que pudieran reducir las fuentes de financiamiento externo.

iv. Que se observe una desaceleración mayor a la esperada de la economía y el comercio globales una vez que expiren los estímulos fiscales vigentes en algunas de las principales economías, principalmente la de Estados Unidos, o derivado de una desaceleración mayor a la esperada de la producción industrial en ese país.

v. Que se retrase la recuperación de la actividad económica ante una mayor y más persistente debilidad de los componentes de la demanda agregada a la anticipada. En particular, que persista el ambiente de incertidumbre interna que ha venido afectando a la inversión y que ello ocasione que se difieran planes de inversión o que los consumidores reduzcan su gasto de manera precautoria.

vi. Que se observe un deterioro adicional en la calificación de la deuda de Pemex o soberana, lo que podría afectar el acceso a los mercados financieros.

vii. Que el ejercicio del gasto público en 2020 sea menor al esperado.

 

Entre los riesgos al alza para el crecimiento en el horizonte de pronóstico sobresalen:

i. Que se formalice el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y Canadá y que ello dé lugar a un mayor impulso de la inversión.

ii. Que un dinamismo de la producción industrial en Estados Unidos mayor al anticipado favorezca el desempeño de las exportaciones manufactureras de México.

iii. Que se observe un dinamismo de la demanda agregada mayor al previsto, derivado de un aumento en el gasto de los consumidores o de que algunos sectores productivos enfrenten mejores condiciones para aumentar sus inversiones.

Inflación: En relación al Informe Trimestral previo, los pronósticos para la inflación general anual se revisan ligeramente a la baja para el cierre de 2019. Ello se debe a que, si bien se espera que la inflación subyacente sea ligeramente mayor a la que se había anticipado, domina el efecto de una inflación no subyacente menor a la prevista, lo cual a su vez se deriva de menores tasas de crecimiento de los precios de los productos agropecuarios y de los energéticos respecto a las anticipadas. Para 2020, los pronósticos para la inflación general anual son muy similares a los dados a conocer en el Informe anterior, pues se contrarresta la previsión de una inflación subyacente ligeramente más elevada con la de una inflación no subyacente por debajo de lo previsto. De esta forma, se continúa anticipando que la inflación general anual se mantenga en niveles cercanos a 3%, si bien se prevé que presente un ligero aumento en el primer trimestre de 2020. Por su parte, para 2021 la mayor holgura prevista en la economía implicaría una inflación general anual menor a la que se había considerado en el Informe previo. En cuanto a la inflación subyacente anual, los niveles observados mayores a los anticipados y el efecto de la actualización del IEPS a cigarrillos y bebidas azucaradas presionan al alza la trayectoria prevista, mientras que la mayor holgura anticipada induce una reducción en esta durante el horizonte de pronóstico. Durante el resto de 2019 y la mayor parte de 2020 dominan los primeros efectos y a partir de finales de 2020 el efecto de la mayor holgura en la economía incide en mayor medida. Lo anterior da lugar a que la inflación subyacente anual se ubique en niveles cercanos a 3% desde el tercer trimestre de 2020.

Cabe señalar que algunos riesgos a la baja para la inflación no subyacente se han venido materializando, llevándola a niveles particularmente bajos. Ello hace menos probable que se presenten choques favorables adicionales. Por su parte, la inflación subyacente ha continuado mostrando persistencia. En este contexto, en el horizonte en el que opera la política monetaria, las previsiones para la inflación están sujetas a los riesgos que se destacan a continuación.

 

Al alza:

i. Que se mantenga la persistencia mostrada por la inflación subyacente.

ii. Aumentos salariales por encima de las ganancias en productividad y que ello genere presiones de costos.

iii. Que la cotización de la moneda nacional se vea presionada por factores externos o internos.

iv. La amenaza de aranceles por parte de Estados Unidos y que se adopten medidas compensatorias, si bien este riesgo se ha mitigado.

v. Que se deterioren las finanzas públicas.

vi. Aumentos en los precios agropecuarios o en los energéticos mayores a lo previsto.

 

A la baja:

i. Que se aprecie la cotización de la moneda nacional, lo cual podría estar asociado a un contexto de mayor apetito por riesgo en los mercados financieros internacionales, o en caso de ratificarse el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

ii. Que la amplitud en las condiciones de holgura o su efecto en la inflación subyacente sea mayor al previsto.

iii. Que se presenten menores variaciones en los precios de algunos bienes incluidos en el subíndice no subyacente.

En este contexto, se mantiene incertidumbre en cuanto a los riesgos que pudieran desviar a la inflación respecto de la trayectoria esperada.

En un entorno de debilidad económica y de marcada incertidumbre, destaca el desempeño desfavorable que la inversión ha mostrado por varios años, acentuado por la trayectoria negativa que prevalece desde principios de 2018. Dicha evolución ha reducido el dinamismo de corto plazo de la actividad económica, al debilitar la demanda agregada, y podría conducir a un menor crecimiento de mediano y largo plazo del país, al implicar una menor formación de capital físico. Por ello, es necesario impulsar una reactivación de la inversión mediante una agenda de políticas públicas que propicien un ambiente de certidumbre y que fortalezcan el clima para hacer negocios en México, respaldada por un marco macroeconómico sólido y resiliente, apoyado por la disciplina fiscal, la estabilidad de precios y la estabilidad financiera. Asimismo, es fundamental corregir las causas profundas que inhiben una mayor inversión, tanto pública como privada, y que han dado lugar a bajos niveles de productividad en la economía. En este sentido, fomentar una mayor competencia, proporcionar los incentivos necesarios para privilegiar la creación de valor por sobre la búsqueda de rentas, e incrementar la eficiencia con la que opera la economía contribuiría a atender problemas estructurales que han impedido alcanzar un mayor crecimiento potencial. Del mismo modo, es prioritario fortalecer el estado de derecho a través del combate a la inseguridad, la corrupción y la impunidad, y brindar certeza jurídica. Todos estos esfuerzos promoverían la acumulación de capital y el crecimiento de la productividad, que se requieren para eliminar los rezagos económicos que persisten, además de que permitirían enfrentar desde bases más sólidas los retos que se presenten ante el entorno internacional adverso y complejo que prevalece.

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