COLUMNA: Banxico, ya deja las tasas de interés en paz

Contrario a lo que muchos analistas esperaban, el pasado jueves 18 de mayo la Junta de Gobierno del Banco de México nos recetó una nueva alza en su tasa de interés objetivo, en esta ocasión de un cuarto de punto porcentual, y la ubicó en 6.75%. Este es el nivel más alto para esta tasa desde abril de 2009, momentos en los que estábamos viviendo la  crisis financiera internacional suscitada tras la debacle del banco de inversión Lehman Brothers, en los Estados Unidos, unos meses antes.

 

De esta manera, con la más reciente alza en su tasa de interés, el Banxico ya lleva incrementos desde diciembre de 2015, cuando comenzó su ciclo alcista. A continuación hacemos una recapitulación de todas las alzas: 17 de diciembre de 2015, +0.25 puntos para quedar en 3.25%; 17 de febrero de 2016, +0.50 puntos para quedar en 3.75%; 30 de junio de 2016, +0.50 puntos para quedar en 4.25%; 29 de septiembre de 2016, +0.50 puntos para quedar en 4.75%; 17 de noviembre de 2016, +0.50 puntos para quedar en 5.25%; 15 de diciembre de 2016, +0.50 puntos para quedar en 5.75%; 9 de febrero de 2017, +0.50 puntos para quedar en 6.25%; 30 de marzo de 2017, +0.25 puntos para quedar en 6.50%; y la más reciente, el 18 de mayo, +0.25 puntos para quedar en 6.75%.

 

De esta manera vemos que poco a poco el Banxico ha aumentado su tasa de interés objetivo en 3.50 puntos porcentuales, lo que representa un incremento de 108% en un periodo de 17 meses. Esto desde luego que ha encarecido el costo financiero de los créditos para familias, empresas y gobiernos, lo que se traduce en más gasto en intereses en lugar de la compra de bienes y serviciosademás de que ha provocado un freno en la inversión productiva. 

 

¿Y de qué ha servido el alza en la tasa de interés objetivo? Desde luego que el Banxico argumenta que los incrementos en la tasa de interés han sido para frenar el alza en la inflación, dada la turbulencia que hemos vivido con el tipo de cambio y los aumentos que se han dado en los precios administrados por el gobierno federal, como lo son los combustibles y electricidad.

 

También se nos ha dicho que el ajuste en tasas de interés por parte del Banxico ha obedecido a que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) ha comenzado a normalizar su política monetaria, pero vemos que la FED solo ha aumentado su tasa de interés de fondos federales en apenas 0.75 puntos desde diciembre de 2015, por lo que queda claro que el aumento en la tasa de interés en México ha sido desproporcionado al ser 367% más alto de lo que ha subido en nuestro vecino del norte.

 

En este contexto, se debe señalar que las estadísticas del INEGI nos muestran que el objetivo inflacionario del Banxico (de un alza de precios de 3.0% +/- 1 punto porcentual) estalejos de alcanzarse, por lo que el Banxico se está equivocando de receta para contener el alza en los precios. Cabe recordar que cuando inició el ciclo alcista de las tasas de interés en diciembre de 2015 la inflación anualizada  al consumidor en México era de apenas 3.25%, para diciembre de 2016 se ubicó en 3.36% y en abril de 2017 fue de 5.82 por ciento.  

 

Y es obvio que el Banxico se está equivocando porque ningún alza adicional frenará la inflación mientras se sigan dando aumentos en los precios administrados por el gobierno. Y esto llama la atención porque cuando hace algunos años se dio la fuerte alza en el precio del huevo de gallina, el Gobernador del Banxico, Agustín Carstens, decía que no había necesidad de aumentar tasas de interés porque el apretar la política monetaria no haría que las gallinas pusieran más huevos. Pues ahora él debe entender que sus alzas en la tasa de interés no harán que el gobierno federal baje los precios de los combustibles ni harán que Miguel Mancera dé marcha atrás en el alza en le precio del transporte público en la Ciudad de México.

 

Y en ese mismo sentido, pues hemos visto que las alzas en la tasa de interés por parte del Banxico tampoco han servido de mucho para estabilizar el tipo de cambio, ya que éste responde más a lo que declaran los funcionarios en Estados Unidos sobre su posición para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los planes de reforma fiscal de Donald Trump, así como la evolución de precio del petróleo. Lo que sucede con la tasa de interés en México parece ser irrelevante y el mercado está repleto de especuladores que mueven su dinero más en base a la coyuntura del día y no ven los rendimientos de largo plazo que podrían obtener en México comparados con los que obtendrían en otros mercados.

 

De hecho podemos ver como los anuncios de política monetaria por parte del Banxico han perdido efectividad y cuando tienen un impacto en el tipo de cambio éste es de muy corto plazo y rápidamente se diluye. A continuación se presenta un análisis elaborado por GAEAP en el que se muestra lo que sucedió con el tipo de cambio peso-dólar cada uno de los días en los que se dieron los últimos nueve anuncios de decisión de política monetaria: el 17 de diciembre de 2015 el dólar bajó 6.5 centavos; el 17 de febrero de 2016 el dólar bajó 5.1 centavos; el 30 de junio de 2016 bajó 4.6 centavos; el 29 de septiembre disminuyó 12.8 centavos; el 17 de noviembre de 2016 bajó 8.1 centavos; el 15 de diciembre subió 38.7 centavos; el 9 de febrero de 2017 se redujo 8.9 centavos; el 30 de marzo de 2017 bajó 16.5 centavos y el 18 de mayo pasado subió 24 centavos. 

 

Al final de cuentas, pese a todas las alzas en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico y siendo que estas han sido muy superiores a las llevadas a cabo por la FED, hemos visto como el dólar pasó de 17.185 pesos el 16 de diciembre de 2015 (justo un día antes de que empezarán a subir las tasas de interés) a 18.689 pesos el viernes 19 de mayo de 2017, lo que implica un alza del dólar de 8.75%, equivalente a 1.504 pesos. Y hay que ser enfáticos en que la favorable evolución reciente en el tipo de cambio se debe más a que las cosas con el TLCAN se han aclarado y que en cosa de 90 días se estará renegociando sin que se estén mencionando intenciones de establecer aranceles, ni cupos, ni ninguna otra forma de comercio administrado para los productos mexicanos que van a Estados Unidos.

 

De esta manera, los mexicanos ahora nos encontramos en una posición delicada, ya que la inflación continúa alta gracias al gobierno federal, en cerca del 6.0% anualizado; por su parte la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días se ubicó el 19 de mayo en 7.0979 (respecto a esta tasa se ajustan la mayoría de los créditos a tasa variable y el 16 de diciembre de 2015 se ubicaba en 3.5483%); la inversión productiva se desacelera, las finanzas públicas están cada vez más presionadas y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sigue siendo anémico. A continuación profundizo un poco respecto a un par de estos puntos: 

 

En cuanto a la inversión productiva, la cual es un termómetro de lo que sucederá con la marcha económica futura, se debe señalar que de acuerdo con cifras del INEGI, en febrero de 2017 ésta ya muestra una caída anualizada de 2.5%, lo cual se debe principalmente a una disminución de 11.7% en la inversión no residencial en el sector de la construcción. También preocupa que en febrero de este año, respecto al mes inmediato anterior, la inversión en maquinaria y equipo sólo creció en 1.0 por ciento. 

 

Ahora, respecto al costo financiero de la deuda del sector público federal, tenemos que según los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, en el primer trimestre de 2017 el costo financiero de la deuda del sector público (integrada por intereses, comisiones y otros gastos), se incrementó 44.3en términos anualizados, al pasar de 66.100 miles de millones de pesos (mmdp) en los tres primeros meses de 2016 a 100.200 mmdp en los mismos meses de 2017. De continuar esta tendencia, se espera que el costo financiero de la deuda llegue en 2017 a cerca de 700 mmdp, lo que implica menos recursos para obra pública, seguridad y programas sociales.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es claro que el Banxico se ha equivocado con su política de elevar su tasa de interés objetivo en la magnitud que lo ha hecho. Queda claro que no ha contenido la inflación, que no ha sido un determinante para apreciar al peso mexicano, y que por el contrario el alza en tasas de interés ha ocasionado mayores costos para familias, empresas y el gobierno. No hay que olvidar que la política monetaria actúa con retraso, de manera que las decisiones que se toman hoy tardan entre 6 y 12 meses para sentirse en la economía, por lo que los mayores efectos del apretón monetario están apenas por sentirse.

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